VENEZUELA SE LLENA DE MÁS VIOLENCIA CON LA REPRESIÓN DE MARCHAS OFICIALISTAS EN EL PAÍS

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Heridos, detenidos, bombas lacrimógenas y hasta una barrera gigante para impedir el paso de los manifestantes, es el tenso escenario de la capital venezolana tras un nuevo día de protestas contra Nicolás Maduro.

Una jornada de fuertes disturbios se vivió este jueves en Caracas con saldo de varios heridos y detenidos, en el marco de una protesta de la oposición contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Seis horas después del inicio de la movilización, enfrentamientos de menor intensidad entre manifestantes con militares de la Guardia Nacional y policías se mantenían en el este de la capital.

Decenas de personas resultaron lesionadas, según periodistas de la AFP en el punto de mayor concentración, donde observaron al menos seis arrestos.

“Sacamos a dos personas con heridas en la cabeza, uno con un brazo fracturado y una periodista asfixiada”, dijo a la AFP el diputado Miguel Pizarro, quien manifestó junto a varios colegas. Un guardia también fue herido con una roca grande en la cabeza.

Los choques se desataron cuando una marcha, que reunió a unas 10.000 personas, cambió de rumbo para dirigirse al centro de Caracas y fue impedida de avanzar por un barrera que más temprano habían instalado los uniformados.

Los opositores se concentraron en una autopista a la altura del barrio acomodado de Altamira, según el plan original, pero dirigentes como el excandidato presidencial Henrique Capriles pidieron luego movilizarse hacia la Defensoría del Pueblo, en el centro.

“Capriles está buscando unos muertos para incendiar el país”, denunció el dirigente oficialista Freddy Bernal.

En el sector de El Recreo, la Guardia Nacional colocó inmensos camiones con los cuales formó un muro, bloqueando la autopista de ocho canales.

Luego, los guardias lanzaron gases lacrimógenos y chorros de agua, ante lo cual los manifestantes, varios con el rostro cubierto, respondieron con piedras.

Tras varias horas de refriegas, la Guardia desmontó parte de la barrera para que dos camiones antimotines y decenas de efectivos pasaran a dispersar a los manifestantes con una lluvia de bombas lacrímogenas, que incluso alcanzó apartamentos vecinos.

Los manifestantes se replegaron a otros barrios donde se presentaban desórdenes de menor intensidad.

“Nos mueven de aquí, pero seguimos, esto está a punto”, declaró a la AFP Elías González, estudiante universitario.

El gobierno suele impedir cualquier movilización opositora hacia el centro, que el chavismo considera su bastión y donde se concentran las sedes de los poderes públicos.

En esa zona, cerca de la Asamblea Nacional, miles de oficialistas se manifestaron este jueves en apoyo a Maduro.

“No tenemos miedo”

Los opositores protestan contra sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con las cuales asumió brevemente, la semana pasada, los poderes del Parlamento y retiró la inmunidad a los diputados.

“Queremos sacar a Maduro, estamos cansados de esta dictadura, no tenemos miedo”, dijo a la AFP Yoleidy Rodríguez, estudiante de 22 años.

Los fallos, anulados parcialmente el sábado tras fuerte presión internacional, han impulsado a los detractores del gobierno a retomar su estrategia de calle, venida a menos en los últimos meses.

En tanto, los oficialistas protestaron contra el “golpe parlamentario” que -alegan- quiere dar la Asamblea en su cruzada contra el TSJ.

Desde una tarima, Diosdado Cabello -uno de los principales dirigentes chavistas- llamó a la Milicia Bolivariana, un grupo civil armado por el gobierno, a “pasar a la alerta combativa cuando la derecha pase la raya y crea que va a darle un golpe de Estado” a Maduro”

El mandatario, quien asistía esta tarde a una misa ecuménica como parte de un “congreso por la paz”, acusa a la oposición de querer “llenar las calles de sangre” para derrocarlo. Según él, con el apoyo de Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA), que esta semana declaró una “grave” alteración del orden democrático en Venezuela.

El secretario de la OEA, Luis Almagro, se reunió este jueves en Washington con el presidente del Legislativo, el opositor Julio Borges.

“Vamos a enfrentar al imperialismo, a los grupos económicos que quieren tumbar al gobierno revolucionario”, dijo a la AFP Vismar Cifuentes, empleado público.

Destitución improbable

Como ocurrió durante una protesta opositora el pasado martes, que también dejó heridos y apresados, este jueves había fuerte presencia militar y policial.

La protesta opositora apoyó un proceso iniciado el miércoles en la cámara para destituir a los magistrados del TSJ.

Pero antes de que el Parlamento pueda actuar, el llamado Poder Moral debe certificar que los jueces cometieron una “falta grave”, algo improbable según analistas, pues sus integrantes -La Fiscalía, la Contraloría y la Defensoría del Pueblo- son cercanas al gobierno.

Aun cuando la fiscal general, Luisa Ortega, declaró la semana pasada que los dictámenes suponían una “ruptura del orden constitucional”, abriendo una fisura en el oficialismo, se requeriría un voto más.

La oposición también exige elecciones generales para resolver la grave crisis política y económica, pero Maduro descarta un adelanto de las presidenciales, pautadas para diciembre de 2018.

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