Economícas

SICAD 2 o el camino a la pérdida de la soberanía económica

Un control de cambios combina por una lado la fijación de la moneda nacional a un valor determinado de una moneda extranjera de referencia, en este caso, el dólar de Estados Unidos, y por otro lado, el control de la oferta de dólares a personas naturales y jurídicas residentes en el país.

Como siempre, cuando uno escribe algo es importante contextualizar, SICAD II viene a ser una tercera vía de cotizar el valor de un dólar, por un lado está el dólar CADIVI a Bs. 6,30, el SICAD I con una cotización alrededor de los Bs. 11, el SICAD II alrededor de Bs. 50 y el paralelo (anteriormente el ilegal e innombrable) alrededor de unos Bs. 70. Estos valores diferentes del dólar se encuentran atados a un esquema de control de cambios.

SICAD 2 o el camino a la pérdida de la soberanía económica

Un control de cambios combina por una lado la fijación de la moneda nacional a un valor determinado de una moneda extranjera de referencia, en este caso, el dólar de Estados Unidos, y por otro lado, el control de la oferta de dólares a personas naturales y jurídicas residentes en el país.

En términos generales, los economistas pueden justificar un esquema de control de cambios durante un tiempo relativamente corto, y cuando la moneda nacional está bajo un ataque especulativo de agentes económicos nacionales o extranjeros, que extraen dólares de las reservas internacionales y los sacan del país. Esta situación sucede cuando los capitales extranjeros radicados en el país deciden emigrar y convierten la moneda nacional en dólares y los envían al extranjero. También puede suceder cuando los nacionales pierden la confianza en la economía del país, existe una alta inflación y estancamiento productivo, en estas condiciones se prefiere cambiar la moneda nacional por una divisa que mantenga su valor.

En Venezuela el control cambiario tiene ya una larga data desde el 2003, y comenzó con una única cotización del dólar en términos de bolívares, para llegar al esquema actual donde existen cuatro cotizaciones distintas del dólar. Por lo tanto, podemos decir que el actual control cambiario ha violado la recomendación de ser un esquema de intervención de corto plazo para estabilizar la economía y evitar la depreciación de la moneda y la fuga de capitales.

Ahora bien ¿por qué un control de cambios es una medida excepcional de corta duración? La razón estriba en que a la larga le control de cambios produce un desequilibrio y una distorsión de la economía. Si estamos en presencia de una economía inflacionaria (caso venezolano) y el dólar tiene un valor fijo en términos de bolívares, el dólar se hace extremadamente barato y en vez de producir conviene importar. Para poner un ejemplo, si tenemos un tipo de cambio de Bs. 2 por dólar, y una camisa venezolana cuesta Bs. 10 tenemos que en términos de dólares cuesta US$ 5, y si una camisa importada cuesta US$ 7, la camisa venezolana es más barata. Sin embargo, si la inflación lleva a la camisa venezolana a costar Bs. 20, o sea US$ 10, la camisa importada se hace más barata y se desincentiva la producción nacional. La única manera de abaratar la camisa venezolana y ponerla a la par de la importada es por medio de una devaluación.

Es un hecho que la cotización del bolívar en términos de dólares ha estado fijada por debajo de la paridad real. En este sentido, podemos calcular grosso modo, cuál es esa paridad real si tomamos la cantidad de bolívares circulantes en la economía, es decir, la masa monetaria, y la dividimos por el monto de las reservas internacionales (masa monetaria en Bs. /US$ en reservas monetarias). En la medida que se da esa disparidad en cualquier mercado de divisas controlado, y además, el país sufre una inflación galopante, deberá aparecer tarde o temprano, un dólar paralelo o negro. Es lo que ha ocurrido en Argentina al conocerse la verdadera magnitud de la inflación, lo que disparó el valor del dólar paralelo respecto del oficial.

También podemos preguntarnos si el control de cambios tiene que ver con una economía socialista. Esto va a depender de que es lo que llamamos una economía socialista, si lo que llamamos economía socialista es aquella en que está abolida la propiedad privada de los medios de producción, y todo el aparato productivo le pertenece al Estado (la extinta Unión Soviética), entonces podríamos decir que como el mercado ha sido abolido en toda la economía, es decir ya no existe un mecanismo de fijación de precios por la oferta y la demanda, también carece de sentido tener un mercado cambiario.

Ahora bien, si entendemos por socialista una economía mixta donde conviven las empresas estatales y las privadas, y donde el Estado controla y supervisa el funcionamiento de la economía, que yo llamaría el modelo socialdemócrata (adeco si ustedes quieren), y que aparentemente, es el modelo que se está impulsando, entonces el control cambiario puede distorsionar la economía de una manera tal, que el país pierda su capacidad exportadora de bienes distintos al petróleo, se destruya la industria nacional y se fomente una economía importadora de puertos, lo que significa una pérdida lamentable de soberanía económica.

Como ya he señalado en otros artículos, gobiernos afines al venezolano, con la excepción de Argentina, y ya vemos los malos resultados económicos de los gauchos, no han caído en la trampa de un control de cambios asfixiante, es el caso de Ecuador donde la economía está dolarizada, Brasil, Uruguay y Bolivia, países que exhiben una inflación muy baja de un solo dígito y han emprendido acciones efectivas para reducir la pobreza.

El régimen de CADIVI con una cotización de Bs. 6,30 por dólar reservada para alimentos y medicinas implica que no puede haber ningún estímulo para la producción de esos rubros a nivel nacional, siempre será mejor importarlos. Ahora bien, esto también significa una carga bastante onerosa para el gobierno que se ha echado sobre los hombros gran parte de la importación de dichos rubros. Por ejemplo, supongamos que el Gobierno recibe US$ 200 por exportaciones petroleras y debe importar US 100 por alimentos y medicinas. Esto significa que le quedan US$ 100 para otros gastos en bolívares, si cambia los dólares a la tasa de Bs. 6,30 por dólar, dispondrá de Bs. 630, ahora supongamos, que los cambia a una tasa de Bs.11, entonces obtendría Bs. 1.100. Como podemos observar al gobierno le conviene una devaluación permanente del bolívar para cuadrar su flujo de caja en bolívares, a un costo de mantener una economía inflacionaria.

El SICAD I a un cambio de Bs.11 destinado a importaciones de rubros importantes como maquinarias y repuestos entre otros, al compararse con el valor real del bolívar respecto del dólar implica una sobrevaluación del bolívar, por lo tanto, también desestimula la producción nacional. Para un empresario es mucho más rentable dedicarse a la importación que a la manufactura, bajo este esquema es imposible plantearse una política de sustitución de importaciones.

El SICAD II un mecanismo de libre oferta y demanda de dólares, que en estos momentos gira alrededor de los Bs. 50 por dólar, será un mecanismo al cual podrán acceder las empresas que no puedan obtener dólares CADIVI ni del SICAD I, sin embargo, como el valor del dólar es muy superior, ello puede implicar un impulso a la inflación, la cual puede mantenerse o superar el techo de 56% del año pasado.

Ahora bien, desde otro punto de vista, SICAD II, con una paridad cambiaria de Bs 50 por dólar, es una excelente oportunidad para las empresas extranjeras asociadas con el gobierno que vienen a invertir en Venezuela, obviamente necesitarán muchos menos dólares para realizar sus inversiones y sufragar sus gastos operativos en bolívares, incrementándose su rentabilidad. Además, si PDVSA vende dólares en SICAD II, su flujo de caja en bolívares se vería potenciado obviamente. Por lo tanto, SICAD II parece muy bueno para los inversionistas extranjeros y PDVSA, y muy malo, para las empresas que no puedan importar a Bs. 6,30 o Bs. 11.

El precio del dólar en SICAD II como en cualquier mercado dependerá de la oferta y la demanda, en virtud de estar en una economía inflacionaria en la que nadie desea conservar bolívares y prefiere convertirlos en bienes tangibles o dólares podemos predecir una gran demanda, sin embargo, la duda viene por el lado de la oferta. Es obvio que los petrodólares se hacen cada día más escasos frente a los gastos del gobierno, que cada día se gastan más dólares en importaciones directas del gobierno, dejando menos dólares para ser convertidos en bolívares.

Frente a la actual situación política, una forma efectiva del gobierno de distender la situación sería entregar dólares a las empresas para que paguen sus deudas y vuelvan a importar para reponer inventarios, sin embargo, esto se está haciendo a cuenta gotas, lo que es una prueba fehaciente de la sequía de dólares, además, el anuncio de una posible alza de la gasolina ratifica lo anterior.

Con respecto al dólar paralelo, este seguirá elevado mientras no exista una oferta suficiente como para satisfacer la demanda.

Mientras escribo estas líneas me acaban de informar que los jugos de medio litro han pasado de costar Bs. 8 a Bs. 15, confirmando el hecho de que el actual sistema cambiario propulsará la inflación, la cual yo pienso no estará por debajo de la del año pasado.

Por último, un sistema de control de cambios debe servir para evitar la devaluación o pérdida de valor de la moneda nacional, y debe servir para frenar la fuga de capitales. En el caso venezolano ninguno de estos objetivos han sido alcanzados.

Cuando se instala el control de cambios en el año 2003, el dólar se cotizaba en Bs. 1.924,00, en el 2014 llegó a Bs 6.300,00 (CADIVI); Bs. 11.000,00 (SICAD I); Bs. 50.000,00 (SICAD II) y Bs. 70.000,00 (el ex innombrable o paralelo), hemos expresado las paridades en términos de bolívares viejos para poder compararlos a través del tiempo. Por lo tanto, el objetivo de evitar la depreciación de la moneda no se logró. Por otra parte, desde el año 2003 hasta el 2013 han salido del país un total de 140.693 millones de dólares según el Banco Central, lo que da a entender que tampoco se ha frenado la fuga de capitales. Como si lo anterior no fuera suficiente, el control cambiario ha sido una fuente de corrupción que ha permitido la salida de 20 mil millones de dólares en divisas asignadas a empresas de maletín, reconocido por altas autoridades del gobierno.

El control de cambios:

¿Ha propiciado el tránsito hacia una economía socialista productiva? NO

¿Ha potenciado la industria nacional? NO

¿Ha permitido una mayor soberanía económica? NO

¿Ha combatido el rentismo petrolero? NO

¿Ha contenido la inflación? NO

¿Ha protegido el valor del bolívar? NO

¿Ha evitado la fuga de capitales? NO

¿Ha evitado la corrupción? NO

Entonces me pregunto yo – ¿para qué sirve el fulano control de cambios? – que alguien me explique, y lo antes posible, por favor.

Hernán Luis Torres Núñez
htorresn@gmail.com

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