Nicolás Maduro estuvo mucho menos acompañado en su toma de posesión como presidente de Venezuela este jueves de lo que lo estuvo en 2013.

El presidente venezolano inauguró ante el Tribunal Supremo de su país su segundo mandato presidencial, pese a las denuncias de la oposición venezolana y las críticas de gran parte de la comunidad internacional.

Las autoridades de Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de países latinoamericanos lo acusan de haber subvertido el proceso democrático en Venezuela y aseguran que las elecciones de 2018 no fueron libres ni justas.

Con el país sumido en una profunda crisis económica e institucional, Maduro se muestra decidido a seguir adelante y prevé permanecer en el poder al menos hasta 2025.

En una entrevista reciente, aseguró que “es el pueblo de Venezuela y no ninguna potencia extranjera quien decide quién gobierna en Venezuela”.

También ha acusado reiteradamente a los países que lo critican de injerencia y de haberse sometido a los dictados “imperialistas” impuestos por Estados Unidos.

¿Quiénes acudieron a la toma de posesión de Maduro?

Solamente cuatro presidentes latinoamericanos acudieron al acto en Caracas: Evo Morales, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua.

Los primeros ministros de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves; y de San Cristóbal y Nieves, Timothy Harris, completaron la lista de mandatarios asistentes al acto.

Los únicos mandatarios procedentes de fuera del continente americano fueron los presidentes de Osetia del Sur, Anatoli Bibílov, y de Abjasia, Raul Khajimba, dos países no reconocidos por la ONU.

También estuvieron los vicepresidentes de Bielorrusia y Turquía, un país con el que Caracas ha reforzado sus lazos en los últimos tiempos.

Maduro, que acostumbra a presentar a Pekín y Moscú como sus grandes valedores internacionales, estuvo acompañado en su juramentación del vicepresidente del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de Rusia, Ilyas Umakhanov, y del ministro de Agricultura de China, Han Changfu.

Muchos observadores han llamado la atención sobre las modestas representaciones de estas dos potencias aliadas.

¿Por qué acudieron tan pocos líderes extranjeros?

Para Michael Penfold, experto en Venezuela de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor de varios estudios sobre el chavismo, “la razón es muy simple y es el colapso del estado de derecho y la democracia”.

“La comunidad internacional dio algo de espacio tras las elecciones de mayo de 2018 para que se corrigiera, pero nada de eso ha ocurrido”, añade.

“Estamos ante la constatación del aislamiento del gobierno de Nicolás Maduro”, señala en conversación con BBC Mundo Giovanna de Michele, experta en relaciones internacionales de la Universidad Central de Venezuela.

“Las ausencias de líderes mundiales reflejan el no reconocimiento de Maduro como presidente legítimo, pero también la gran incertidumbre sobre la efectividad de su gobierno”.

Para ella, muchos países están a la expectativa porque “se preguntan quién manda realmente en Venezuela”.

“Quizá el deseo de hacer negocios en una Venezuela en crisis podría haber mitigado el problema de su falta de legitimidad y hubiera reducido las ausencias, pero muchos se preguntan quién manda realmente en Venezuela pese a que Maduro se aferre a la presidencia”, añade.

En la misma semana en que Maduro juró su cargo, el Grupo de Lima emitió un comunicado en el que exigía la “restauración de la democracia en Venezuela”.

Maduro acusa a estos países de actuar como ‘satélites de Estados Unidos’ y de haberse sumado a la “campaña imperialista” contra la Venezuela bolivariana.

Durante su discurso, proclamó que “el mundo es más grande que el imperialismo estadounidense”.

Con Andrés Manuel López Obrador como nuevo presidente, México se mantiene en el Grupo de Lima pero evitó suscribir el último comunicado.

López Obrador también invitó a Maduro a su toma de posesión en la capital mexicana, lo que generó gran polémica y se interpretó como una bocanada de oxígeno diplomático para el gobernante venezolano.

Sin embargo, el mexicano no devolvió la visita y no estuvo presente en la toma de posesión de Maduro.

En cualquier caso, los expertos detectan una nueva tendencia en Latinoamérica de la que el Grupo de Lima es solo un reflejo.

De Michelle recuerda que “Maduro es el heredero de una revolución que hace algunos años echó raíces en muchos países latinoamericanos en los que surgieron gobiernos de izquierda y, ahora, en la mayoría hay gobiernos de otro signo, aunque tengan que afrontar una fuerte oposición desde la izquierda”.

Para Penfold, una de las claves es que “América Latina, al contrario que otras partes del mundo, es una región mayoritariamente democrática y eso, sumado a la emigración masiva, ha convertido a Venezuela en un problema capital”.

Si Maduro está aislado, ¿qué consecuencia puede tener?

De Michelle subraya que “para un país en crisis como Venezuela es vital diversificar sus relaciones comerciales y sus fuentes de suministro”.

Las sanciones internacionales, sobre todo las impuestas por Estados Unidos, han agravado las estrecheces de las arcas públicas venezolanas.

Maduro cuantificó recientemente en US$20.000 millones las pérdidas en 2018 para Venezuela a causa de las sanciones.

Pero muchos dudan de que las sanciones por sí solas basten para doblegar al presidente venezolano.

David Smilde, investigador de la Washington Office of Latin America (WOLA), le dijo a BBC Mundo que “Maduro aún mantiene el control de las armas y del dinero, por lo que no parece que las cosas vayan a cambiar mucho a corto plazo”.

Smilde señala que “Trump ya tiene bastantes preocupaciones con el cierre del gobierno, con el muro con México y con la investigación de la supuesta colusión con Rusia, por lo que no cree probable que vaya a dar más pasos contra Maduro inmediatamente”.

Penfold, por su parte, destaca que “una economía petrolera como la de Venezuela es muy dependiente de las relaciones exteriores”.

Pero recuerda que la oposición debe “ganar credibilidad” si quiere ser vista como una alternativa a Maduro.

“La presión internacional da el contexto, pero el cambio solo pueden provocarlo factores internos”, concluye.

BBC Mundo