Los venezolanos nos enfrentamos a un dilema central en el 2014. Si usted tuvo la habilidad de ahorrar y desea poner su dinero a producir o tiene previsto recibir algún ingreso y busca formas e instrumentos que le rindan algo de ganancia, veamos las opciones más evidentes y lógicas al momento de invertir el producto de su esfuerzo:

1. Comprar dólares. Esta opción es casi inexistente. Sólo recibe un modesto cupo anual para viajar, algunas migajas adicionales por el SICAD y, por lo demás, cada día se hace más utópico conseguir divisas en el mercado paralelo al costo que sea. Existe también el temor, ahora acentuado, de que lo imputen por haber cometido un delito al cambiar bolívares a dólares, euros o pesos.

2. Colocar su dinero en un plazo fijo o una cuenta de ahorro. En la práctica, los bancos —intoxicados de tanta liquidez— no aceptan o evitan (se presume que de manera arbitraria) la apertura de cuentas de ahorro o plazo fijo. De cualquier forma, si usted pudiera llegar a colocar ese dinero tendría lo que los economistas denominan un interés real negativo. Es decir: recibiría, según las últimas disposiciones decretadas, entre un 12,5 a 16% de interés si opta por la cuenta de ahorro o 15% si su decisión es el plazo fijo. Hablamos de una tasa de interés real negativa aproximada de -40,1% a -43,6%, tomando como referencia una inflación de 56,1% del 2013. Para que su dinero no pierda valor, la tasa que le paga el banco debería estar unos puntos por encima de la inflación, es decir: alrededor de 60%. Eso sin tomar en cuenta algunas proyecciones como la del Bank of America Merril Lynch, que estiman una inflación cercana a 75% para el 2014 y, en cuyo escenario, las tasas de interés para ser positivas deberían acercarse al 80%.

3. Invertir en acciones de compañías venezolanas en la Bolsa de Caracas. Es imposible. A pesar de que nunca fue un mercado grande si lo comparamos con otros de América Latina (y que durante sus últimos días el grueso de las acciones transadas eran de la Electricidad de Caracas y CANTV, ahora nacionalizadas), invertir hoy en el mercado de valores es una quimera. Además, en un supuesto teórico de que ésta fuese una alternativa, correría el riesgo de que de un día para otro la empresa en la cual usted invierta amanezca ocupada o nacionalizada. Tampoco va a arriesgar su dinero en Bonos del Estado por la desconfianza y poca transparencia que existe en el manejo de la economía y los fondos públicos. Y menos ahora con las recientes degradaciones de Standard & Poor’s y Moody’s, al rebajar la deuda venezolana a nivel de bonos basura (Caa1: Rated as poor quality and very high credit risk, rozando la categoría de incumplimiento o deafult).

4. Comprar un carro. Se encontrará con que hay poca disponibilidad de carros nuevos, originada por las barreras de importación de vehículos y piezas para ensamblaje, además del control de precios. En cuanto se refiere a los carros usados, también son difíciles de conseguir aunque en menor grado. Se habla de permitir cuentas en dólares en el país para importar carros, ¿pero se atrevería usted a traer sus dólares para colocarlos en una cuenta en el país? ¿De dónde salen estos dólares, para empezar?

5. Adquirir electrodomésticos. Desde aquel “que no quede nada en los anaqueles” uno se percata de que no puede resguardarse de la inflación comprando electrodomésticos o artefactos similares. Como resultado de la llamada ofensiva contra la guerra económica, no quedan muchos productos disponibles, las importaciones están trabadas y la producción nacional moribunda desde hace rato. Abundan los anaqueles vacíos y los negocios cerrados o cerca del colapso. Los comercios parecen ruinas a punto de desplomarse y su el nivel de oxígeno ha descendido por debajo de límites tolerables, en parte por el coletazo de la ola consumista-oportunista (¿comunismo=consumismo?) que desató enormes colas en las tiendas de este sector y en parte por los años de asedio de los organismos regulatorios y fiscalizadores del gobierno.

6. Montar un negocio. Pensarlo es entrar en conciencia de que no existe seguridad jurídica: el negocio que emprenda, sea una tienda o un puesto de comida, se lo pueden expropiar o lo pueden obligar a vender los productos a determinados precios, fijando el gobierno los márgenes de ganancias o incluso por debajo de los costos. Además, sólo para el arranque, los abogados certifican que registrar una nueva empresa se ha convertido en una aventura denigrante y una carrera de obstáculos. El Banco Mundial, en su ránking de países en los cuales es más fácil o más difícil hacer negocios, otorgó a Venezuela el puesto 181 de 189 países.

7. Viaje. No pudiendo comprar dólares, ni ahorrar en un banco, ni invertir en la bolsa, ni comprar un carro ni electrodomésticos, ni montar un negocio, tampoco es que se va a dedicar a la economía informal con el dinero producto de su legítimo esfuerzo. ¡Pero quién sabe a dónde nos llevan los vientos de la economía! Si usted decide darse buena vida y dedicarse a viajar, averigüe bien. Se informa que las líneas aéreas no están vendiendo boletos, aunque algunos aviones salen medio vacíos, debido a que no le han permitido a las líneas aéreas cambiar los bolívares generados por la venta de los pasajes a dólares. Se habla de una deuda acumulada no honrada de 2.600 millones de dólares. Una situación bipolar: hay cupos, pero no hay pasajes. No puede viajar. Está varado. Una indirecta prohibición de salida del país.

El autor intelectual de la teoría económica que ha conducido, en gran parte, a que una persona no tenga opciones legítimas de inversión con el dinero producto de su esfuerzo es Jorge Giordani. En una entrevista con el diario El Universal, publicada el 12 de abril de 2009, afirmó que “el socialismo se ha construido a partir de la escasez”. Voilà! Una palabra que no le gusta a las autoridades es empleada por el arquitecto central de la política económica como definitoria del orden de las cosas en el esquema del socialismo. Sus teorías han sido puestas en práctica con los venezolanos como un laboratorio de re-experimentación (ya han fracasado en otros países) y con nuestros propios matices surrealistas e idiosincráticos. Entonces, al no poder usted acudir a ninguno de los instrumentos normales de inversión de los cuales dispone cualquier ciudadano de cualquier país con una economía normal, el contexto político pone a su disposición algunas alternativas creativas, derivadas de todas las distorsiones de la economía.

Lo primero que debe usted hacer es cambiar de actitud ante la vida. Si no es posible migrar hacia otro país, lo cual de por sí es una opción arriesgada y costosa, entréguese a la dicha del presente, acepte la mediocridad, tolere la escasez de Giordani, confórmese con lo que tiene, ría mucho, mejore sus relaciones familiares, de amistad y en el trabajo (si tiene), entre otras estrategias de sobrevivencia espiritual para escapar de la camisa de fuerza que le han impuesto.

En El diciembre del decano, de Saul Bellow, el personaje central, Corde, se ve obligado a pasar unos días en la Rumanía comunista y dice que “Es como si te metieran la cabeza en una bolsa plástica y te dijeran que respires hondo”. Y usted debe respirar. La idea no es que usted queme sus bolívares en una fogata frente a la playa o se vuelva adicto al Kafka on the rocks. Usted todavía tiene las siguientes opciones para invertir su dinero en el 2014:

1. Dedíquese a salir y a comer en restaurantes. Pero hágalo en horas del día para evitar los riesgos de la noche y la delincuencia, aunque esto no asegura que no lo vayan robar o secuestrar al mediodía. Hacer esto podría interpretarse como un incentivo al consumo, pero en realidad es más bien apuntando al placer. Una actitud hedonista puede ser una solución ante el riesgo de ir acumulando sumas de dinero en su cuenta bancaria, dado que alguien dentro del banco puede dar el pitazo y convertirlo a usted en un objetivo de secuestro o extorsión.

2. Compre libros. Cuando uno lee un libro vive una vida. Y como no puede viajar porque no le venden pasajes y el cupo de divisas no le rinde, leer se vuelve una forma de viajar y a la vez entrena el cerebro para mantenerlo en forma, evitando males de la cabeza tan próximos en estos tiempos convulsos, torvos y extraños.

3. Ayude a familiares y amigos que se encuentren sin trabajo. Done un porcentaje de su dinero a fundaciones benéficas sobre las cuales no exista la sospecha de que los fondos son manejados de manera fraudulenta. Contribuya con una causa.

4. Adopte o cómprese una mascota. Le ayudará a sobrevivir la crisis y entrará en sintonía con la sabiduría universal de la naturaleza y de Dios, lo que a su vez le ayudará a vivir en el presente. Si es de raza y le cuesta caro, mucho mejor.

5. Vaya al cine, al teatro y a cualquier otra forma de diversión. Así ayudará a los artistas que quedaron sin ofertas de trabajo producto del cierre de cadenas de televisión o la implementación de la autocensura.

6. Si su margen de tolerancia a ser maltratado es amplio. Si le gusta manejar en las carreteras del país, a pesar de su estado. Si tiene buen ojo avizor a los huecos de las autopistas, visite nuestro país. Esto con la salvedad de que corre el riesgo de ser asaltado en un entorno que no domina.

7. Cómprese uno o varios billetes de lotería todas las semanas. Pero debe estar consciente del problema que acarrea ganarse la lotería: más dinero en la cuentas y no saber qué hacer con él. Ante el probable improbable de ganarse el Kino, tendrá la necesidad de abrir muchas cuentas corrientes en muchos bancos para disimular lo que tiene. La recomendación más sabia al ganador sería la de invertir en un apartamento, con la advertencia de que si es una segunda propiedad no podrá alquilarla, por el riesgo de que el inquilino, amparado por las nueva leyes, no quiera desocuparla y se quede con el resultado de su número premiado o que al estar desocupada se la invadan.

8. Inscríbase en un gimnasio. Entrenar el cuerpo le dará más años de vida y sentirá alivio del estrés que padece. Las endorfinas que produce el cuerpo son antidepresivos naturales. La mensualidad de un gimnasio se traduce en riqueza de hormonas de placer. El cuerpo es el vehículo con el que atraviesa la carretera de la vida y, mientras en mejor estado se encuentre, más placentero y sin turbulencia será su recorrido.

9. Como no puede montar una empresa, una buena alternativa es crear un negocio en internet que preste servicios en la red, lo que sería casi como crear un negocio fuera de nuestras fronteras pero sin haberse ido, minimizando al máximo sus riesgos y hacerlo, de paso, asilado del escarnio público con las múltiples calcomanías punitivas que los organismos públicos estampan en las fachadas de los negocios.

10. Inscríbase en talleres, cursos y diplomados de lo que sea (incluyendo talleres de risa, escritura, meditación, cocina, baile, aprendizaje de idiomas, cuidado de bonsais). Se entretendrá, conocerá gente y se abrirán horizontes al desarrollar o perfeccionar esa práctica que lo mantendrá con la mente alejada del entorno diario, con la ventaja de que se propiciarán nuevas conexiones neuronales, lo que a su vez previene enfermedades degenerativas del cerebro.

En conclusión: como en 2014 un venezolano no puede disponer de las vías normales de inversión del dinero producto de su esfuerzo, usted debe ingeniarse alternativas orientadas al gozo existencial y al avance individual en determinados usos alternativos de su fortuna. Mientras más temprano se enfoque en lo que va a hacer, más de prisa le ganará la carrera al PacMan de una de las inflaciones más alta del mundo que se va tragando los puntos de su laberinto individual.

Pedro Plaza Salvati